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LA INDUSTRIA LADRILLERA SE REINVENTA PARA GANAR EFICIENCIA

El ladrillo tiene una larga tradición constructiva en Argentina que asegura la disponibilidad de materiales y mano de obra capacitada en todo el país. Tradición que se refuerza en su practicidad para realizar pequeñas refacciones y ampliaciones en etapas mediante la autoconstrucción. Sin embargo, cuando se proyecta a gran escala, donde la eficiencia y la productividad se ponen en juego, la competencia con los sistemas no tradicionales ha conseguido que los ladrillos evolucionen. Para adaptarse a los nuevos tiempos y exigencias, la fabricación moderna de ladrillos incorpora prácticas sustentables y mayor eficiencia en la producción de bloques para reducir su impacto ambiental, uno de los puntos cuestionados.

“Sólo en los últimos cinco años, la industria ladrillera ha invertido más de 100 millones de dólares en tecnificación, esto se funda en el compromiso de todos los socios de la Cámara Industrial de Cerámica Roja (CICER) con el desarrollo de una industria intrínsecamente sustentable y con productos que aumenten la eficiencia energética de los edificios”, destaca la Lic. Eugenia Ctibor, presidenta de CICER, en relación a los objetivos que el sector se plantea en conjunto.

Los bloques cerámicos cuentan con dos ventajas en ese sentido, están realizados principalmente de arcilla, uno de los recursos naturales más abundantes. Y su producción se da a nivel local, reduciendo los fletes. Por ejemplo, las 17 empresas que integran CICER representan 26 plantas industriales en todo el país.

Si bien el ladrillo hueco es el sistema de construcción más elegido, la vocera de la Cámara destaca que aún “hay espacio para crecer y ratificar la presencia en el mercado con productos de calidad y nuevas soluciones adaptadas a las demandas actuales”.

Los productores del sector han invertido en nuevas tecnologías robotizadas para el desarrollo de nuevos productos que tengan más beneficios para los usuarios y los constructores. Allí apunta el ladrillo hueco termoeficiente, que representa un nuevo estándar de producto y cumple con la Ley 13.059 de la provincia de Buenos Aires en relación a la eficiencia de las envolventes.

“Los ladrillos huecos termoeficientes permiten ahorrar hasta el 40 % en la tarifa de gas y electricidad, al disminuir los consumos en calefacción y aire acondicionado”, destacan desde el sector. A la vez, estiman que al momento de construir la inversión en aislación térmica es solo un 2 a 3 % mayor. “Este costo adicional en el presupuesto se amortiza directamente mediante un menor gasto verificado en la compra de equipos de climatización”, comparan.

Los bloques aislantes se fabrican en un espesor de 24 a 27 centímetros (con un K de 0,74 y 0,65 respectivamente) para que la pared terminada no supere los 30 cm. Para lograrlo, el nuevo diseño de los ladrillos incorpora mayor cantidad de huecos que se intercalan y confinan el aire. Además de la disminución de la conducción de calor a través del ladrillo se logra la ruptura del puente térmico y se previene el fenómeno de condensación en el muro. Otra de las ventajas que ofrece estos nuevos productos es una mejor aislación acústica, que los hace adecuados para el uso en medianeras y paredes divisorias. De todos ellos, solo el Klimablock es portante (27 cm de ancho y K 0,74).

El lanzamiento más reciente es el un nuevo ladrillo DM20, con el que se puede construir un muro de solo 20 cm de espesor (con un K=0,74, es decir, la misma eficiencia que el bloque de 24 cm), lo que aporta un mayor rendimiento de la superficie cubierta de los edificios.

Otro punto a destacar en la actualización del sistema constructivo son los nuevos morteros polímeros que optimizan muchísimo el costo y la productividad. Estos adhesivos se consiguen bajo las marcas Dun dun, Weber Listo y Klaukol Rapibrick, y su envase sirve de aplicador (como si fuera una manga de repostería). Con ellos se obtiene un cerramiento de calidad, con economías de acopio y de traslados que con el mortero tradicional de cemento, cal y arena son impensados.

Simplemente se disponen dos cordones en paralelo de aproximadamente 1 cm de diámetro. En la primera hilada y en aquellas que se coloca la armadura de refuerzo se debe utilizar el mortero tradicional. En las paredes en elevación y de simple cerramiento el mortero polímero reduce el puente térmico porque los bloques quedan prácticamente pegados entre sí. Con lo cual se mejora también la respuesta térmica del ladrillo. Por ahora, los nuevos morteros tienen una restricción de uso: se pueden aplicar únicamente en paredes de simple cerramiento.

FUENTE: Clarín ARQ

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